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¡El 20% de las brechas de seguridad de las pymes las generan los propios trabajadores!

En un mundo cada vez más digitalizado, la mayoría de las pymes subestiman la importancia de la información que manejan a diario. Por ejemplo, los datos de sus cuentas bancarias, el registro fiscal con sus proveedores y trabajadores, o incluso los datos personales de cada uno de ellos. Sin embargo, y aunque cada vez existe una mayor conciencia sobre el peligro que supone los hackers, muchas veces olvidamos que el 20% de las brechas de seguridad de las pymes las generan los propios trabajadores.


Es importante comprender que la ciberseguridad es una responsabilidad compartida. Tanto las empresas como los individuos tienen un papel que desempeñar en la protección de nuestros datos y sistemas informáticos.


No obstante, las pymes deben empezar a asimilar que necesitan herramientas de cifrado de datos en sus sistemas informáticos. Es importante tener en cuenta que este tipo de aplicaciones supondrán un elevado ahorro de los costes que se producirán cuando la empresa sufra un data breach. Es decir, si unos ciberdelincuentes acceden a la información sensible de una compañía, o si incluso alguien pierde un móvil o un ordenador con datos importantes.


En este sentido, el ciberexperto menciona la importancia de una educación en el uso de sistemas e infraestructuras de la empresa para evitar aperturas de riesgo involuntarias dentro de la propia organización, lo que se conoce como insiders accidentales.


Las principales puertas de entrada de los hackers en las pymes son:


1. Contraseñas débiles. Por lo general, las pymes usan contraseñas débiles o incluso la misma contraseña para todo. Y no nos referimos “solo” a aquellas claves de acceso a aplicaciones online. En muchas ocasiones se comparte el mismo código para las tarjetas de crédito, las cajas registradoras y el candado de la bicicleta.


2. El clásico “pinché sin querer”. Recibimos tantos mensajes por medio de tantas aplicaciones al día, que en ocasiones, hacemos clic o pulsamos cualquier enlace por pura inercia. Los hackers lo saben y, por eso, nos bombardean con SMS, emails e incluso WhatsApps para llevarnos a webs fraudulentas.


3. No actualizar la seguridad de los dispositivos. Al igual que recibimos miles de mensajes, también estamos sobresaturados de actualizaciones en nuestros móviles que consumen la memoria física. Sin embargo, en gran parte de los casos, estas actualizaciones llevan parches de seguridad para eliminar nuevas vulnerabilidades.

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